miércoles, 7 de septiembre de 2016

MENSAJE DE YAN MARÍA YAOYOLOTL SOBRE LUNAS

DÉCIMOQUINTO ANIVERSARIO DE
LUNAS, LESBIANAS FEMINISTAS, LLF.

 Yan María Yaoyólotl C.
21 agosto 2016

Aunque personalmente no comulgo con la praxis anarquista porque políticamente me sitúo en el feminismo socialista (marxista), rescato algunos aspectos del anarquismo que considero complementarios a faltantes del proyecto comunista -de orientación ecofeminista trotskista-. Obviamente, me refiero al anarquismo feminista, proletario, social, crítico y comprometido y no al anarquismo patriarcal, individualista, mercader, oportunista y mercenario al que llamo caotista (cuando es lúmpen) o institucional (cuando es pequeñoburgués).
En esta perspectiva es que ubico al grupo mexicano Lunas, Lesbianas Feministas (LLF). A lo largo de sus 15 años de trabajo (a partir de 2001), LLF ha tratado de mantener una congruencia entre su teoría y su práctica en la amalgama: feminismo y libertarismo (libertarismo, una de las corrientes del anarquismo), evidentemente con aciertos y desaciertos como todos los grupos.
Y enfatizo “congruencia” precisamente para marcar una diferencia con la vergonzante incongruencia de multitud de grupúsculos que empezaron a surgir a partir de los 90 y especialmente en los 2000 cuando las organismos internacionales desde el PNUD, FMI y agencias de cooperación hasta gobiernos y empresas nacionales, empezaron a canalizar dinero (financiamientos, fondos, recursos) para organizaciones que realizaran un trabajo de defensa de los derechos humanos y civiles de las minorías sexuales, englobadas en el concepto glbt, luego glbtti y posteriormente diversidad sexual.
A partir de entonces empezaron a proliferar decenas de grupúsculos de jóvenas glbtti disfrazadas o encubiertas de “lesbianas” (y adultas usando a jóvenas, Closet de Sor Juana) de los cuales sólo una minoría privilegiada ha podido responder a las exigencias de la institucionalidad y la gran mayoría ha quedado sujeta a la moda posmoderna de la supuesta “radicalidad sexo-genérica” autodefiniéndose: “antipoder, antinormativos, antisistémicos, antiautoritarios -es decir, antiinstitucionales o antigobierno-; y antiesencialistas y antifundamentalista –es decir-antiizquierda , antisocialismo y antifeminismo)”.
Grupúsculos, de los cuales, los queer, funcionan como correas de transmisión de la globalización neoliberal posmoderna (GNP) para desarticular y desmantelar a los grandes movimientos y luchas sociales, sintetizado en la noción: disolución de las identidades, particularmente al movimiento de lesbiana. Movimientos y luchas que a pesar de todas sus deficiencias habían caracterizado el enorme poder social que surgió intermitentemente durante la llamada modernidad y con gran fuerza después de la Segunda guerra mundial.
Grupúsculos (muchos de ellos integrados por una persona, su amante o sus empleadas) que conforman muchas de las llamadas ongs u ocs y sus supuestas Redes de lo mismo, que se han dedicado manipular y desprestigiar los conceptos por un lado, de feminismo y por otro, de anarquismo, autodefiniéndose “radicales” o hasta “autónomos” (nociones básicas del anarquismo) de una manera mal fundada, totalmente equivocada y profundamente contradictoria.
Dichos grupúsculos se han presentado como altamente innovadores, avanzados y vanguardistas porque han utilizado, reciclado, conceptos que en su momento histórico fueron profundamente confrontativos contra el sistema social y político patriarcal o capitalista, como: subversión, disidencia, rebeldía, trasgresión, antiesencialismo o antifundamentalismo. Rompiendo –aparente y engañosamente- con las ideas viejas, anacrónicas y atrasadas del feminismo de la modernidad, principalmente el “setentero” o “Segunda ola”. Conceptos que son utilizados por la GNP precisamente contra los movimientos y organizaciones sociales que les dieron origen: desde los obreros, campesinos, populares, migrantes e indígenas hasta los de jóvenes, estudiantes, ecologistas, contraculturales, homosexuales y… de mujeres.
Conceptualizaciones que precisamente ha requerido la GNP -capitalismo salvaje- para acabar de aniquilar a dichos grandes movimientos y luchas sociales a través de la fragmentación, descentralización, atomización, desregulación, desidentificación, entrópicos, sintetizados en: la disolución de las identidades (Judith Butler). Así como la liquidación del pensamiento crítico y revolucionario que los guiaba con todas las carencias y limitaciones que pudiera tener. Produciendo pensamientos sofísticos, falaces, ambiguos y engañosos diseñados específicamente para confundir a través de enunciados (ideas) supuestamente muy avanzados o radicales (Foucault) que, en realidad, responden a una práctica totalmente reaccionaria, derechista, anti revolucionaria, patriarcal y misógina.
Frente a esta realidad, el grupo LLF se ha mantenido trabajando sin depender de financiamientos del gobierno, empresas ni la cooperación internacional, sino en la honrable sobrevivencia de la voluntad feminista del trabajo colectivo solidario en comunidad.
El hecho de que no comulgue con la praxis anarquista, no implica que deje de reconocer el valor del trabajo de éste grupo (y algún otro más) que como isla se desarrolla en medio de un mar de vendimia y corrupción de muchos grupúsculos y redes que actualmente se autodenominan “lésbicos” y hasta “lésbicos feministas” únicamente para recibir financiamientos etiquetados: “Para organizaciones de lesbianas”. Cuando ignoran cuál es el significado político del lesbianismo y cuando su comportamiento es totalmente antilesbiano, además de completamente antifeminista (Musas de Metal) -feminismo que constituye la base sustancial del lesbianismo, más no de la homosexualidad femenina, ni glbtti y menos queer-.
Una prueba de ello ha sido el enriquecimiento ilícito de muchas de las teoricas o activistas visibles institucionalmente, que con dinero público o de la cooperación internacional han creado una INDUSTRIA CAPITALISTA DEL “LESBIANISMO” EN MÉXICO inventando fundaciones, consorcios, empresas o negocios con un consumidor cautivo llamado: “mujeres lesbianas” (Patria Jiménez&Gloria Careaga) desde el  “tallerísmo” y “encuentrismo” superficiales, triviales  y banales; hasta la instalación de bares, discos, clubs, hoteles, cuartos violeta, casitas, orgifiestas hasta la producción y venta de artefactos sexuales, y, paralelamente, por supuesto, el acceso (compra) de puestos en el gobierno u organismos internacionales. Todo ello,… mientras millones de mujeres lesbianas reales y concretas mexicanas enfrentamos a diario la represión visible o no visible del sistema patriarcal. …El problema no es que se enriquezcan, sino que dicha riqueza se deriva de la explotación de las demás mujeres porque ésta es precisamente la mecánica del Capital (transferencia de plusvalía).  
Entonces, en medio de este océano de explotación humana y corrupción, la existencia de grupos que trabajan con valores feministas y sociales es muy loable y uno de ellos es Lunas Lesbianas Feministas. Así como también lo es Editorial Lesvoz con las virtudes y defectos que pueda tener, entre alguno más.
Por ello, hay que reconocer que LLF independientemente de las carencias o fallas que haya tenido, ha permanecido trabajando altruistamente, sororariamente, sin dejar de operar por la paga económica, con cientos de mujeres que llegan al grupo con problemáticas emocionales, familiares y/o sociales muy severas; ofreciéndoles atención, contención personalizada (depresiones, violaciones, intentos de suicidio) y/o acompañamiento en procesos legales o judiciales, como por ejemplo: la custodia de hijos.
Curiosamente, LLF ha trabajado -sin proponérselo- con muchas de las prácticas y lineamientos políticos con que inició el feminismo original de los 70 (el radical, no el liberal capitalista), demostrando que es falso que la diferencia entre viejas y nuevas feministas sea un “problema generacional” como afirman muchas jóvenes posmodernas, sino un problema de posición política.
Entre algunos de dichos lineamientos destacan:
-La autonomía. La autonomía política del movimiento de mujeres feminista (sin la cual no podría existir ningún movimiento social) ha sido calificada por la ideología glbttti como excluyente y sectaria, y combatida por los teóricos queer (TQ) como el principal blanco a destruir (para acabar con la organización política de las mujeres). Dicha autonomía se refiere a mantener la independencia de: gobiernos, empresas, partidos, organismos internacionales, academia, religiones, etc.; pero, también, en las dos últimas décadas, de la entrada -inducida por las Agencias internacionales- de hombres transgénero al movimiento de mujeres que ni son feministas ni les interesan los asuntos de las mujeres y que lo penetran con el objetivo de canalizar recursos de las mujeres a los asuntos médico-farmacéuticos-cosméticos propios de la transgeneridad o transexualidad, o colocarse ellos mismos como directivos o ideólogos del propio movimiento de mujeres.
- El lesbofeminismo. El lesbofeminismo surgió como concepto político en respuesta contra los grupúsculos de mujeres glbtti que empezaron a autonombrarse “lesbianos” para poder recibir financiamientos dirigidos (etiquetados) específicamente: “para lesbianismo”. Concepto creado para aclarar que el lesbianismo no era un asunto sexogenital sino político y que por tanto se encontraba fuera de la esfera glbtti y con más razón de la llamada diversidad sexual y que el lesbianismo no podía concebirse sin el feminismo. Sin embargo, actualmente ya también mercaderes de la diversidad sexual se han apropiado del término.
- La comunidad. La comunidad es entendida como la vida cotidiana compartida entre mujeres, incluidas sus hijas, y también hijos no machistas; superando la rivalidad y la competencia que caracterizan las relaciones entre mujeres dentro del patriarcado y actualmente, entre las mujeres empoderadas. Promoviendo lo que LLF llama: affidamiento, sororidad o sisterhood; la vida colectiva, el trabajo en equipo, el bien común, el reconocimiento de las cualidades de cada una; el cuidado y el soporte entre las integrantes, entre otros. Así como, la eliminación de relaciones utilitarias y de uso entre mujeres, como agresivas o violentas entre ellas, características de muchos grupos de mujeres homosexuales, glbtti y sobre todo queer que reivindican el sadomasoquismo y la esclavitud voluntaria de las mujeres.
- El cuerpo. La cuerpa como ellas lo llaman. El cuerpo territorio sexuado como punto de partida. Ese cuerpo que de origen nació con las características biológicas de mujer y que por ello ha sido históricamente expoliado por el patriarcado a través de la dominación de los hombres sobre las mujeres. Además, también, la revalorización de un cuerpo relacionado con la posibilidad potencial de crear vida y mantenerla, la maternidad, que muchos teóricos y teóricas queer repudian como un poder de las mujeres (controlado por los hombres, de ahí la penalización del aborto).
-  La integralidad sana y lúcida en el trabajo de grupo. La integralidad se refiere a la congruencia entre teoría y práctica, así como también al mantenimiento de una actitud respetuosa con una misma y las demás sin consumir tabaco, alcohol ni drogas -mínimamente durante el trabajo colectivo del grupo- ya que alteran la autoconciencia y el respeto mutuo. Y no por razones morales sino políticas ya que éstos elementos han sido instrumentos y mecanismos de control y sobre todo, de desarticulación de los movimientos sociales por parte de los grupos de poder. Así como la adopción de métodos de vida y alimentación sanos como el vegetarianismo o veganismo, la yoga y el entrenamiento en artes marciales para adquirir seguridad y autodefensa ante la violencia de los hombres y la ritualística antireligiosa.
- El separatismo. El separatismo ha constituido el alma de poderosos movimientos sociales a nivel internacional (también llamado: autonomía, independencia, autodirección, soberanía, autodeterminación); la postura política más radical a nivel de países, regiones, razas, etnias, clases, sexos, religiones, etc. y la más comprometida de dichos movimientos contra el entreguismo, adaptacionismo o integracionismo de las posturas políticas moderadas, temerosas y tibias. Separatismo profundamente repudiado y combatido por la derecha feminista y por las teóricas posmodernas que lo acusan de “esencialista y fundamentalista” precisamente porque éstas feministas e intelectuales sirven al Sistema GNP que requiere mantener sometidos a los movimientos y las luchas sociales bajo la mecánica de su lógica de dominación, funcionando aquellas como agentes político-intelectuales para lograrlo.
- El patriarcado. El feminismo no existiría si no existiera el patriarcado, la razón de ser del feminismo es la existencia del sistema social económico y político patriarcal, siendo el feminismo su antagonista o destructor y a la vez, el constructor de una nueva propuesta de organización social mundial no opresiva para las mujeres y por consecuencia para los hombres oprimidos. Por tanto, negar la existencia del patriarcado, minimizarla o dejarla de lado es una postura patriarcal como lo hace la sadomasoquista Gayle Rubin, y el posfeminismo posmoderno particularmente posestructuralista. Pero, también, el apropiarse y manipular el concepto “patriarcado” como hacen muchos queer revolviéndolo y mezclándolo con ideas falaces, contradictorias y absurdas, es patriarcal. 
- Compromiso con otras luchas sociales. El compromiso y la solidaridad con las demás luchas de los sectores sociales oprimidos ha sido una característica de LLF quien ha participado en apoyo y acompañamiento de otros movimientos sociales campesinos, indígenas, populares, estudiantiles y particularmente de mujeres contra la desaparición, la pederastia, la trata y el femicidio. Mientras los grupúsculos institucionalizados se distraen con los derechos civiles (matrimonio gay) e instalándose en los aparatos de poder y los caotistas gozando sus orgasmos en los cuartos violeta, las masturbaciones públicas y las orgifiestas (Diana Torres).
Por ello, considero que las Lunas, Lesbianas feministas se encuentran jugando un papel importante en un momento histórico de profunda corrupción y decadencia del feminismo institucional y lúmpen, como parte de una valiente resistencia de algunas organizaciones que, desde la marginación y el anonimato, continúan trabajando con y por las mujeres, ante un cada vez más poderoso neopatriarcado fortalecido precisamente por la anexión del feminismo vendido a éste y por tanto, traidor al principio fundamental del feminismo: la emancipación de las mujeres.

Gracias compañeras de LLF. 


Obra:
"MIS KA´AN Ú"
Autora:
Yan María Yaoyolotl

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